webmaster iluminaria
www.cuentoscortos.com.ar
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

GORDOS
   
Mayo en Buenos Aires, ocho de la mañana, frío, cielo gris.
Voy a la panadería del barrio a comprar algo para el desayuno.
Entro. Poca gente, dos mujeres y yo. Y el panadero

Voy mirando las facturas mientas espero, y las tortas, los cuernitos, masas secas, en fin, demasiado para dos ojos.
En eso entran dos tipos apurados.
Apurados a esta hora de la mañana.
Se ve que tienen frío, las bufandas les tapan la boca hasta casi la nariz.
Sacan dos revólveres, sonamos.
Bajo la vista para no verlos más, por las dudas.
Son dos, pero uno es muy gordo. Gritan, están nerviosos.

- ¡Tranquilos todos, dame la guita!
El panadero dice: Si, si, tranquilo. Y le da lo que hay en la caja.
- ¡Ustedes también, y los relojes!, grita el otro.
Me saco el reloj y se lo doy al más flaco con los billetes.
El gordo tiene la voz de mando.
Ordena:
-¡Al que haga algo raro lo cago a tiros!
Sigue ordenando, ahora al panadero.
-¡Y dame seis vigilantes y una docena de medialunas!, ¡Dale!
-¿Que hacés gordo? le pregunta el cómplice.
-¡Vos callate!.
Está sacado, la panadería es demasiado para él.
Sigue gritandole al panadero.
-¿Los churros son rellenos?
- Si
- ¡Poné diez!
- Gordo, vamonós, suplica el flaco.
El gordo no puede parar.
-¿Tenés triples surtidos ?
El panadero está temblando, pero contesta automáticamente.
- Te los hago para la tarde pero me tenés que dejar una seña.
El gordo busca entre los billetes uno de 20 y se lo da al panadero.
-¡Después mando un pibe a buscarlos!
El flaco está desesperado, le ruega.
¡Gordo, vamos!

Tarde, demasiado tarde.
Entran dos canas morochos y panzones a los gritos.
-¡Tiren las armas y suban las manos o son boleta!
El gordo putea, tira la pistola pero sostiene la bolsita con las facturas.
Los policías siguen
-¡Las manos a la espalda!
Uno de los canas les pone las esposas mientras el otro no deja de apuntarles.
El que tiene la pistola le pregunta al panadero: ¿Usted está bien?
-Si, si, contesta nervioso
-Bien,… ¿los churros son rellenos?



Lucio Vischñevsky
 
Se permite su reproducción preferentemente citando al autor.
No se autoriza su reproducción con fines comerciales en
ningún tipo de formato sin autorización escrita del autor
Hecho el depósito que marca la ley 11.723 - R.N.P.I - DNA
 
Este cuento está en el LIBRO 1