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MI TIRO PERFECTO
   

Mi viejo dice que en la familia nadie, que él no se acuerda.
Un poco el primo Cholo, de arquero.
Y a mi vieja ni le pregunto porque eran todas hermanas mujeres.

Entonces se vé que empezó conmigo.
La zurda, la pausa, la cabeza levantada, el pase al milímetro, y mi TIRO PERFECTO.
Ya a los diez años en los partidos me elegían entre los primeros. Y a los quince fuí capitán, ¡tres años seguidos!.

Después la facultad, mi novia, el laburo, y el fútbol quedó con menos tiempo.
Para mí, ahora, es el lugar donde tengo mis mejores amigos, esos que son para siempre, y también están los pibes de los otros equipos.

Este año creo que es el último, casi no jugué por cuatro meses por la lesión de la rodilla, pero igual vamos segundos, a un punto del primero América de Bernal, donde juega el gordo Julián.

Al gordo lo tuve de compañero de banco en cuarto año, buen tipo, pero medio corto de ideas.
Se enamoró de mi hermana, le escribía notas y quería que se las lleve. Insoportable, el gordo.
Y mi hermana nunca le llevó el apunte.

En quinto año me busqué otro compañero, creo que el gordo se dio cuenta, casi no me habla.
Juega de arquero suplente, pero ahora es titular en el América de Bernal porque Aníbal se les lesionó.

  1. Quedan dos minutos para que el partido termine.

 

El último partido. América contra nosotros. Van primeros, pero nos llevan solamente un punto.
El campeonato termina hoy, y es octubre y a la noche voy al cine con Vanina.
Me voy a llevar el buzo negro que ella me regaló por si refresca cuando salimos.
Estamos empatados y yo juego más o menos.
Algunos buenos pases, pero no la pido demasiado, creo que ya me estoy despidiendo.
Estamos empatados.
Así, ellos son campeones.
No les viene mal, nunca pudieron y nosotros llevamos una racha de seis años seguidos.


- Queda un minuto y medio

El gordo es gracioso en el medio del arco, el buzo le queda un poco grande, me contaron que en la Facu le va mal.
Le hacen foul al nueve nuestro cerca del área grande, ellos se miran con angustia, lo saben, ya llevo ocho años haciendo goles de tiro libre desde ese lugar, mi tiro perfecto.
Y no hay modo, va a ser gol, la acomodo de memoria, camino para atrás, ellos arman la barrera inútil.

  1. Queda un minuto

 

Me paro, respiro, miro al arco y en el arco está Julián, el gordo, sé que transpira, se que está a las puteadas, lo sé porque lo tuve de compañero de banco en cuarto año.
Sé que lo cachetes se le ponen colorados y que le cuesta un poco respirar, siempre le pasa cuando está nervioso.

Tomo carrera, en el banco mi técnico y los suplentes ya se abrazan
Un gol y la copa es nuestra.
Calculo, como siempre.
No, mejor que siempre, esta vez no puedo errarle.
Le pego con ese don que Dios me dio y la pelota va por arriba de la barrera, limpia, fuerte, mágica.
Ahí va, mi tiro perfecto.
El gordo vuela como puede.
Yo le hablo a la pelota que viaja llevándose los ojos de todos, le pido, que esta vez es diferente, que esta vez es más importante… y me hace caso.

Pega en el palo izquierdo, y se va para afuera, arriba y atrás, lejos.
Empate

  1. Queda medio minuto

 

Pateé y cuando ví que no entró me agarré la cabeza mirando al piso para esconder la satisfacción y disimular un poco.
El árbitro me palmeó el hombro.

Terminó el partido, ellos son campeones.
Los de América de Bernal corren a los gritos a abrazarse con el gordo Julián, por primera vez.
Ya está empezando a hacer frió.
Si, a Vanina le va a gustar que lleve el buzo negro que me regaló.
Seguro que después del cine vamos a comer algo por ahí, y charlamos como siempre, que tengo algo lindo para contarle.





Lucio Vischñevsky
 
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Este cuento está en el LIBRO 1