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ORGULLO Y VERGÜENZA
   

Veinte hombres de Pehuajó se mudaron a Buenos Aires hace mucho, y no pueden sacarse el campo de adentro.
La ciudad les impone sus condiciones, su manera de decirle a cada cosa.
Trabajan como pueden, aprenden lo que pueden.
A veces les avergüenza no parecer piolas, mienten sonrisas, miran fútbol, miran tele, fingen, disimulan.

Cada tanto, vuelven allá.
Que ahora es allá.
Cuando antes era acá.

Ya no usan algunas palabras.
Paisano
Tranquera
Amanecer
Paraíso (en la ciudad los árboles son árboles y pierden su nombre)
Laguna
Galope
Cincha
Paisano
Legua
Cabresto
Monte

Y en la ciudad se casan
Y en la ciudad se quedan.
Y se van quedando.

Vienen los hijos, pocos, muchos, nacidos en la ciudad, y se hacen amigos, y tienen novio, novia, amante, hijos.
Los veinte vuelven a veces a Pehuajó, a encontrarse.

Algunos hijos llevan con orgullo el pasado rural de la familia.
Los tordos, los teros, la galleta, el chicharrón, el guiso.
Son hijos de esos hombres, por eso son hijos de esa tierra.

Otros hijos desconocen, no nombran, olvidan…
Corrigen a sus padres la tonada y las maneras
Les sacan el horizonte, los alambrados, las yeguas, los cuises.
Se esconden bajo el asfalto como si la ciudad no estuviese montada sobre la lomada, el arroyo, la cañada, la costa del río.

Por esos hijos, algunos de los veinte de Pehuajó, ¡carajo!,  a veces sienten vergüenza…



Lucio Vischñevsky
 
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Este cuento está en el LIBRO 1