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PICAR CEBOLLA
   

Picar cebolla
llorar
picar más cebolla.
El dolor en los ojos,
la nariz quiere gotear
Alejarse un poco de la mesada,
mirar para arriba
enjuagar la cuchilla,
esperar.

Le pregunté un día a la abuela como hacer para aguantar las lágrimas con la cebolla.
La abuela sabe cosas que ya no aparecen en los libros y que no te enseñan en la escuela.
Como hacer mayonesa, cuándo plantar cada verdura, el olor de la lluvia en el aire, el viento bueno y el viento malo, muchas cosas.

Me dijo, la abuela, que para no llorar con la cebolla hay que pensar en un castillo que hay en Flandes y en el parque que tiene alrededor, que eso no falla.

Y no dijo más, se fue a leer su libro, siempre está leyendo algún libro.

No tengo ni idea adonde es Flandes, ni si hay un castillo ahí.
Le pregunté a Sabrina, mi hermana mayor, tampoco sabe.
Le pregunté a mamá.
Me preguntó por qué quería saber.
Le conté lo que me dijo la abuela.
Sonrió, dijo que no sabía, y se fué.

Caramba, ¿Donde es Flandes?, ¿Existe Flandes?

Fuí hasta la abuela en un último intento.
¿Abuela, y si no es pensando en el castillo de Flandes hay otro manera?

Ni me contestó,
Nada, me dijo
Nada
Ni me miró.

Fuí hasta la pieza a buscar la enciclopedia, y un diccionario.
¡Flandes, ahí voy!, y me puse a leer.

La abuela, mientras, y yo no lo sabía, estaba en la cocina picando mi cebolla.



Lucio Vischñevsky
 
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Este cuento está en el LIBRO 1